En el presente trabajo se hará un análisis del libro de Max
Weber “El político y el científico”, se hará una relación con la política y
academia en México y al final se darán algunas conclusiones y críticas respecto
a la lectura realizada.
El libro está compuesto por dos secciones, la primera
titulada “La política como vocación” y la
segunda “La ciencia como vocación”. En la primera parte, Max Weber trata de
explicar -muy a su manera- el concepto de política y las características que la
conforman, así como las características que posee un político. Básicamente para
el autor, política es la aspiración al poder y la transferencia de él hacia otro;
en otras palabras política es un juego de poder, en donde la persona con mayor
poder como un rey o en un estado democrático, el Presidente del país,
transfiere jerarquías, autoridad y responsabilidades hacia miembros políticos-amigos
y de su confianza, con la finalidad de que lo apoyen a controlar a las masas y
manejar sus intereses.
A lo largo de la lectura, se pueden identificar varias
similitudes con la política y políticos que conforman el mundo político de
México; en donde al igual que Weber en Alemania, encontramos a un estado en
donde una de las formas de ejercer su autoridad, poder y dominación es por
medio de la violencia “legitima” como diría el autor. Legitima ya que el
gobierno tiene el derecho y obligación de usar la fuerza en caso que este así
lo determine necesario; los parámetros que se utilicen para justificar esta
necesidad y obligación son debatibles y de pensamientos diversos, lo cual no
se abordará en este escrito.
Como la política es un juego de poder e intereses
individuales y/o comunes, Weber nos describe la existencia de diversos tipos de
políticos, en donde tenemos a aquellos que han llegado al poder por herencia
prácticamente, aquellos que por sus capacidades, conocimientos, destrezas,
entre otras cualidades han tomado un lugar importante dentro del espectro del
poder y poseen un lugar importante en la política, denominados por Weber como
políticos profesionales y por ultimo tenemos a los políticos ocasionales que
sería todo ciudadano común que ejerce su voto y manifiesta alguna opinión en
algún movimiento público.
Dentro de los políticos profesionales encontramos a
aquellos que hacen de la política su sustento económico y familiar, es decir que
viven de ella y para ejemplificarlo sobran ejemplos en México ya que la mayoría
del sistema político mexicano está cubierto de estos especímenes; y tenemos
aquellos que ejercen la política como un servicio comunitario, es decir,
existen aquellos “políticos que viven de la política y aquellos que viven para
la política”; para que lo último exista deben de tener un sustento económico
estable y rico para no dejarse
deslumbrar por las arcas de la comunidad, así como un verdadero interés por
hacer el bien y un gran sentido de ética y compromiso.
Este tipo de político profesional, que cuenta con un alto
valor de integridad, es quien denomina Weber como funcionario, y son quienes
deberían de dominar dentro de los centros públicos ya que son quienes tienen
una verdadera vocación y se limitan a administrar de forma imparcial y sin
hacer política. Desgraciadamente, a estas personas en México son poco
valoradas, ya que persiste el político “carismático” y amigo que sin importar
si conoce las bases mínimas para ejercer su puesto político o burocrático, con
que perduré su manifestación de “lealtad” y defensa de los intereses del
político superior, quien lo puso y mantiene en su puesto, basta para que su
existencia sea más que justificada.
Al igual que Weber, puedo decir que es decepcionante como
la historia de la política ha trascendido desde épocas coloniales hasta la
actualidad sin muchos cambios y que a pesar de que nuestras sociedades han
evolucionado, este sector se ha quedado estancado; en donde básicamente el que
sobrevive en este sistema no es quien sea más fuerte físicamente ni
intelectualmente hablando, sino quien sea más “carismático” y “manejable”.
En la sección de la ciencia como vocación el autor nos
presenta una situación similar en el mundo académico, en donde el que logra el
éxito no siempre es quien se encuentra mejor preparado o sea el más adecuado
para el puesto, a pesar de haber cumplido con los diversos estándares o etapas
a realizar; sino que aquí se aplicaría el lema de: “más vale bueno por conocido
que malo por conocer”. En donde al joven recién egresado, quien quizá tenga nuevas
formas de impartir clases y conocimiento, es dejado de lado por no perjudicar a
aquellos docentes que llevan años dentro del sistema.
En este tema es donde debe prevalecer la importancia de la
vocación académica, ya que no todo científico e investigador tiene vocación o
facilidad para transmitir conocimiento a sus alumnos, es por ello que a veces
en universidades de prestigio podemos encontrar a grandes personajes de las
ciencias con un vasto conocimiento en su especialidad, pero con una limitada
capacidad de enseñanza, lo cual manifiesta una incapacidad académica y no de
conocimientos, aptitudes y cualidades personales; lo cual debería de ser
considerado en la selección de catedráticos. De la misma manera en que Weber
manifiesta que el científico no puede perder la pasión por lo realiza, lo mismo
se aplica para poder ser catedrático, debe de existir un interés por dejar una
huella que trascienda.
Básicamente, Weber nos describe un poco de la historia de
la política y sus diversos integrantes; nos expresa su decepción de la forma en
cómo está integrado el Estado de su país y a su vez, nos presenta el panorama
que se vive en la academia que podría asemejarse un tanto con el de la
política. Leyendo un poco sobre la vida de Weber, es comprensible por qué toca
ambos temas en este libro, dado a que él es un científico y politólogo alemán,
quien en sus propias palabras, a veces un poco confusas y con un sentido
literario, nos manifiesta su visión de ambos mundos.
En conclusión puedo decir que el libro expresa cuestiones
que al inmiscuirse en ambos mundos, tanto político como académico, pueden ser
inevitables de notar si se es observador; ambos son mundos donde los egos y la
ambición son elementos muy fuertes y que generan fuertes rivalidades y
segregación. En donde quizá en su trascendencia histórica no existan muchos
cambios, pero quizá con el surgimiento de estos nuevos personajes políticos y
académicos jóvenes, que tienen un sentido mayor de ética e integridad, se logre
un cambio trascendental a futuro, dejando de lado un poco el pensamiento
negativo de Weber.
Mi critica al texto es que es muy redundante en las ideas
que quiere manifestar y el autor maneja un lenguaje un poco complejo y con
connotaciones religiosas, que a mi parecer están demás y no reflejan un
significado relevante para la temática que se trata; pero en términos generales
expone un buen panorama del manejo de ambos temas, política y academia.
En cuanto a confrontar este tema con mi tema de
investigación, puedo decir que como muchas otras cuestiones, el tema de
movilidad urbana ha quedado de lado por intereses particulares tanto de
empresarios y políticos que portan la bandera de sus partidos y no la del bien
común. Por ello la dificultad de progresar en este tipo de temas
sociales-económicos-políticos, en donde en el juego de poder, su carta más alta
a utilizar es la dominación por medio de violencia o miedo, de tal forma que
limitan el avance de la política pública por el beneficio de unos cuantos.

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